• (+549) 11 . 5006 . 6027
  • info@modulosanitario.org
  • Perón 2373 – CP. 1040– CABA, Buenos Aires, Argentina

#PalabrasAbiertas: Gracias Maca por Rodri Herrera

*Nota escrita por Rodrigo, Voluntario y Coordinador del equipo «Zona Norte» (Río Luján).

Maca empezó en Módulo en 2021, en esos primeros talleres de instalaciones de la pandemia, donde todos usaban barbijo y no nos podíamos reconocer sin él puesto. Me acuerdo porque ese día compartimos auto y además fue la primera vez que vinieron Juju y Rodri López, todos futuros protagonistas del equipo de Zona Norte. Todavía no nos conocíamos y no nos imaginábamos las aventuras que Módulo nos tenía preparadas en los barrios.

Con el tiempo cada uno se fue sumando al equipo; pasaron infinitas idas a los barrios, visitas, inspecciones técnicas, descargas, reuniones, llegaron los primeros biopozos y el cambio al nuevo modelo de baño, compartimos construcciones, afters y casas de retiro.

Hace 2 años, con Maca nos llegó la propuesta de asumir la coordinación del barrio Agustoni en Pilar. Íbamos a estar acompañados de Francina, en su último proceso como coordinadora, a modo de “hada madrina”, tal cual la habíamos bautizado. Empezar la coordinación por un lado es una emoción muy grande, muy difícil de describir, porque es un privilegio que te permite tener un panorama global de cómo Módulo puede transformar la vida de las personas, pero también aparecen los miedos, las dudas. Y además, esta vez se palpitaba algo diferente, porque iba a ser la última construcción en ese barrio. Sentíamos una gran responsabilidad por lo que se venía: era un barrio histórico para la organización, con unos 150 baños ya construidos, que tiene un lugar especial en el corazón de cada voluntario que pasó por él.

En esa campaña pasamos por dos inundaciones , seguidas por una epidemia de dengue. Me acuerdo de que queríamos visitar a las familias pero muchas estaban aisladas por el agua o por el dengue. Fue ahí que apareció Maca como capitana de Zona Norte. Sacaba los mapas del barrio y, como en las películas, marcaba con colores los limites donde todavía había zonas inundadas, a quiénes había que llevar donaciones de ropa, quiénes se habían quedado sin agua, quiénes necesitaban repelente para mosquitos. Maca era la referencia para el equipo, marcaba el camino a seguir, nunca se dejaba vencer por un problema y nos empujaba a salir adelante.

Cuando estábamos finalizando el periodo de visitas me acuerdo que un día, caminando por las calles de Agustoni, con Maca y Fran nos dijimos “acá ya no queda más que hacer”. Por cualquier calle que íbamos ya había módulos construidos -algunos muy altos por cierto, para evitar las inundaciones- que se veían desde lejos. Esa vez visitamos unas 100 familias en total, de las cuales asignamos casi 40, para finalmente construir 22 baños. Nos fuimos seguros que habíamos buscado familias sin baño hasta en el último pasillo del barrio.

Después de Agustoni llegó la mudanza al barrio Rio Luján, pero ahora con un equipo nuevo ya afianzado, que logró hacer frente a los nuevos desafíos que fueron surgiendo. Superamos muchas pruebas difíciles en el nuevo barrio, y parecía que con cada una el equipo se volvía más fuerte. Vinieron nuevos voluntarios, también nuevos coordis, pero siempre estaba Maca, en cada visita y cada actividad. La presencia de Maca daba una sensación de tranquilidad, de orden, de saber lo que había que hacer. Pero al mismo tiempo había un costado humano de extrema calidez, donde cada vez que un voluntario tenía un problema o quería contar algo, a la primera persona a la que le iba a hablar era a Maca. Ella siempre nos insistía en lo importante que es estar al tanto de cómo se siente cada voluntario, darles el espacio para hablar, hacerlos sentir cómodos y escuchados. A través de Módulo entramos en contacto con realidades muy difíciles, y pienso en lo fundamental que es tener una líder como Maca, siempre pendiente de cómo se siente su equipo.

En cada construcción Maca se esforzaba por recibir a los voluntarios como si llegaran a su propia casa. Era estar en cada detalle, para que a ningún equipo le faltara nada, que no quedara ningún pedido sin resolver, que todos pudieran tener su souvenir personalizado, que estuvieran cómodos a la noche en las casas de retiro. También era hablar con los chicos de colegio cuando venían a construir, con los profesores, con las empresas, con periodistas, donantes. No sabemos cómo hacía pero después de esas construcciones había un aluvión de nuevos voluntarios que solo venían porque habían hablado con ella.

Después de estos años, Maca se toma un merecido descanso de la coordinación (aunque ya nos aclaró que va a seguir viniendo). Se podría pensar que al dejar su rol, queda un vacío imposible de llenar. Es cierto, nunca podríamos encontrar otra voluntaria como ella, ni siquiera lo intentaríamos, pero también es cierto que deja la coordinación después de haber consolidado un gran equipo, habiendo formado a otros grandes voluntarios que luego llegaron a ser coordinadores. Aunque ella no lo sepa, no nos deja porque en cada actividad de los barrios de Zona Norte va a seguir estando implícita su impronta, su forma de trabajar, su sentido del humor y su infinita dedicación como persona.

¡GRACIAS MACA!

Etiquetas :