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2025: historias para cerrar el año

2025: historias para cerrar el año

Llegamos al cierre del 2025, un año en el que celebramos nuestra primera década de trabajo ininterrumpido; un año en el que alcanzamos a 2000 familias, abrimos nuevos barrios y mucho más.

Podríamos contarte que este año construimos 246 baños, que realizamos talleres de higiene para más de 400 personas o compartir muchos otros datos. Pero elegimos contarte historias. Hoy, particularmente, queremos acercarte las historias de Rosa, Eithan, Karina, José, Romi, Florian y Theolinda.

Si preferís escuchar este relato, te compartimos esta nueva función desde este link: MóduNews Diciembre

Córdoba: Karina y Marti

La historia de Karina conmovió a todo el equipo cordobés. Kari, mamá de Martina, de 7 años, se acercó a una reunión de voluntarios en la plaza para pedir que la fueran a censar: necesitaba un baño para que su hija pudiera recibir el alta médica del hospital.

Al visitarlas, el equipo conoció que Marti tenía un problema estomacal que hacía que las internaciones fueran moneda corriente y que la falta de baño agravaba esta situación. Allí comenzó todo el proceso social para que ambas pudieran acceder a un baño completo e integrado al hogar.

Luisi, voluntaria, nos decía: “Ahí entendí por qué somos más que un baño. Este baño iba a definir gran parte de la historia de Marti: si seguir transitando su infancia en el hospital o jugando y viviendo con su mamá”.

El día de la construcción, Marti fue una voluntaria más: pintó, alcanzó herramientas y ayudó en todo lo que pudo. Su sonrisa, su “gracias” al final del domingo y cada abrazo que le regala al equipo cuando se cruzan por la ciudad o el barrio son energía pura para cada voluntario… y esperamos que también para vos.

San Luis: Theolinda

A lo que Theo llamaba “baño” no se parecía en nada a uno: una estructura precaria, aislada de la casa, con piso de tierra, sin puerta, un balde y una palangana.

Con 58 años y varios problemas de salud, hizo un enorme esfuerzo para cumplir los requisitos y llegar a la construcción. Los voluntarios la acompañaron, alentaron y ayudaron a generar ingresos para que pudiera avanzar.

Al ver su baño terminado, el abrazo que le dio a cada voluntario fue inolvidable. “Estoy muy feliz, muy contenta. Además de ser muy bonito, uno se siente en la gloria con un baño así”, nos decía emocionada. “Paso, me miro al espejo, me peino, me voy. Vuelvo, me vuelvo a mirar, sonrío… ¡estoy en la gloria!” exclamaba Theolinda feliz.

La Plata: Florian

Desde el primer censo, Florian llamó la atención del equipo: por su mirada firme, su carcajada, por la unión familiar, por la determinación de mejorar su situación habitacional.

El negocio de pizzas no había funcionado bien ese año, pero Florian y Lourdes nunca bajaron los brazos. Se sostienen en la fe y en las sonrisas de sus cuatro hijas. Con mucho esfuerzo lograron llegar a la construcción y, ese día, Florian nos dijo: “Siempre que necesiten algo, voy a estar”. También expresó su deseo de sumarse como voluntario.

Así que, dos semanas después, lo llamamos para una construcción en Pilar. Florian recorrió 160 km para convertirse en voluntario de Módulo Sanitario durante un fin de semana y hacer posible que otra familia más tuviera su baño. Emocionado, alegre, pudo ayudar a darle a otra familia totalmente desconocida, eso que él tanto valora tener ahora.

Eithan y los talleres de higiene

Conocimos a Eithan en un censo y su historia de resiliencia nos conmovió. Por un problema motriz, usa bastones canadienses para caminar. Los días de lluvia, el barro hacía muy difícil llegar al baño de una vecina, ya que él no tenía uno en su casa.

Eithan participó del primer taller de higiene en su barrio, Río Luján. Aprendió la importancia del lavado de manos, el cepillado de dientes y mucho más.

Tiempo después, cuando construimos el baño de su abuelo, fue él quien nos enseñó cómo lavarnos las manos antes de comer, contando orgulloso que lo había aprendido en el taller. Este año, volvió a participar en otro taller y nos emocionó al contarnos que iba a tener su baño: Brian, su papá, había podido llegar con los pagos.

Hoy, Eithan tiene su baño integrado a la casa, al nivel del piso para entrar cómodo y seguro. Y es él quien recuerda en su casa la importancia de los hábitos de higiene.

Fátima Pilar: Rosa

Conocer a Rosa es un día que el equipo de Zona Norte recuerda muy bien. Una mujer grande, viviendo en extrema pobreza y sin saber leer ni escribir. Vive acompañada de Ori y Adonai, sus hijas, quienes la ayudan y acompañan en todo.

Juju y Mati, voluntarios, cuentan que desde el primer día sintieron que estaban construyendo un vínculo muy especial y decidieron ser ellos quienes asumieran el seguimiento del caso, anticipando que sería desafiante por su analfabetismo.

Rosa vendía tortillas y, con esa ganancia, pagaba las cuotas del baño. Pero durante el proceso atravesó dos golpes muy duros: tuvo que evacuar su casa por las inundaciones y sufrió el hackeo de su billetera virtual. ¿Bajó los brazos? Para nada.

Mati nos cuenta que le enviaban dibujos de billetes para ayudarla a entender los montos a pagar. Cada avance se celebraba como una final del mundo. “Después del robo le quedaron solo $6000, que transformó en una compra para vender tortillas, que vendió para comprar insumos de limpieza que salió a vender. Esa venta terminó siendo un gran pago para el baño”, cuenta Mati. 

“Cuando nos vimos nos dimos un abrazo fuerte, de esos que solo Rosa sabe dar. Uno cree que llega al barrio para dar, pero yo de Rosa solo recibí”, nos dice emocionado.

“Su empuje es increíble. Quienes la conocimos nos rendimos a sus pies. Siempre le busca la vuelta a la vida, con garra y mucha charla”, agrega Juju. “Fue una construcción muy emotiva. Después de todo lo que pasó, que hoy tenga su baño es profundamente emocionante”.

Moreno: Romi y Basilia

Basilia es la mamá de Romi, y también una de sus mejores amigas. Ambas viven en Cuartel V y las conocimos hace ya varios años. Durante mucho tiempo no habían podido afrontar las condiciones necesarias para acceder al baño, pero nunca dejaron de intentarlo.

“Desde el primer momento entendemos que para ellas era todo o nada: o llegaban las dos o no llegaba ninguna”, nos cuenta Clari, voluntaria.

Basilia cuida a su nieta Eva para que Romi pueda salir a trabajar. Romi comparte parte de sus ingresos con su mamá para que ella pueda comprar insumos y cocinar para vender. Así viven: en red, saliendo adelante juntas.

Este año, Romi mejoró su situación laboral y ambas se animaron a encarar nuevamente el proyecto del baño. Y esta vez, ¡la tercera fue la vencida! Cocinaron, vendieron y llegó el día en que se construyó a ambas en paralelo.

Romi y Basilia ya celebran el año desde la comodidad de su hogar, sabiendo que pueden estar tranquilas porque madre e hija (y nieta) tienen su baño seguro.

Florencio Varela – José y Uber

Conocimos a José y a su pareja Uber durante un censo masivo en abril. José nos contó que, en el barrio, suele escucharse mucho sobre estafas, por lo que se considera una persona desconfiada, pero que desde el primer momento sintió que con nosotros podía animarse a confiar.

“Desde el primer momento fueron sumamente cálidos. Nos abrieron las puertas, nos hicieron reír y nos hicieron sentir siempre muy a gusto”, nos cuenta Sol, voluntaria del equipo.

José y Uber viven hace 17 años en su casa de madera en Ingeniero Allan, junto a sus perros caniches. Realizan artesanías en su hogar y luego las venden en la feria de San Telmo.

El cuarto donde guardaban la materia prima para su trabajo también funcionaba como baño: un inodoro en un espacio pequeño, sin ducha, sin bacha y sin conexión al agua.

Hoy, ese cuarto oscuro y precario volvió a ser solo un depósito. José y Uber ya cuentan con su baño integrado al hogar para disfrutar de una buena ducha después del trabajo. “Hoy vemos la foto donde la luz entra en el baño que hicimos y vemos el esfuerzo materializado en esa luminosidad. Un rayito de luz de esperanza”, nos compartió el equipo.

Y así, con la emoción a flor de piel, cerramos este inolvidable 2025, año de nuestro décimo aniversario.

Gracias por estar del otro lado. Ojalá nos acompañes en este nuevo año lleno de historias por conocer.

¡Felices fiestas!

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