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¿Por qué hacemos baños?

¿Por qué hacemos baños?

Por Tomas Sicouly y Juan QuelasCoordinadores Generales

La respuesta es clara: porque hay personas que no lo tienen.

Esta pregunta y esta respuesta revelan un nudo de la cultura contemporánea: si lo que se valora es ante todo la productividad, la eficiencia, la ganancia, el crecimiento, toda la aventura de Módulo Sanitario está desorientada: hacemos baños para personas que no pueden pagarlo. Si lo que se valora es a las personas que necesitan un baño, toda la experiencia de Módulo Sanitario cobra sentido: una sola persona vale más que todo el universo. Entonces: ¿por qué no arriesgarnos a construir baños a personas vulnerables?

En esa intuición que miles de personas albergan dentro, está el secreto del “éxito” de Módulo Sanitario. Un “éxito” que va a contrapelo del discurso dominante.  A una cultura que hipervalora el número, le mostramos rostros; a la hiperinflación de la productividad, le mostramos el vínculo personalizado; a la hinchazón de la estadística, le mostramos nombres, a una sociedad que sobreestimula a los jóvenes hacia nimiedades, abrimos experiencias henchidas de sentido. Es una tarea contracultural y, quizás titánica. A los voluntarios, los donantes, los empleados y los beneficiarios de Módulo Sanitario nos gustan los desafíos.

Por eso, en medio de cierta desesperanza y desesperación que notamos en este tiempo en todos los estratos sociales y geográficos, queremos hacer una apuesta por el trabajo bien hecho, alegre, esperanzado, comunitario, profesional. Y, sobre todo, que nos permita tender puentes para que, cara a cara y entre todos, podamos hacer un aporte real y concreto en un país donde la pobreza campea.

La esperanza es una acción que nos dirige hacia aquello que esperamos. Lejos de ser una actitud pasiva, es muy activa. En Módulo Sanitario no esperamos que “alguien” resuelva los problemas. Los encaramos nosotros, yendo a los barrios y encontrándonos con personas que tienen esperanzas, que buscan una vida mejor, censando familias, escuchando historias y tejiendo las de los voluntarios con las de los beneficiarios, construyendo baños, educando en hábitos de higiene.

Hasta ahora hemos construido más de mil baños para y con 4.500 personas. ¿Cambiamos la historia? La de esas personas, seguramente. Las nuestras también. Es lo que cada beneficiario y cada voluntario, emocionados, nos dicen cuando entran por primera vez en sus vidas. Porque un baño con ducha caliente, inodoro, pileta para lavarse las manos es muy concreto, muy real, muy necesario. Quizás no hace falta enredarse en una acción universal de imposible ejecución. A veces basta con traccionar la historia de María, de José, de Carolina, de Esteban, de Mariela. En cada uno de ellos, el universo se condensa y toma rostro y nombre, haciendo que el microcosmos revele y sintetice el macrocosmos. Dicho en criollo: quien salva una vida ha salvado a todo el universo. Esta es la certeza que nos mueve en Módulo Sanitario.

Estamos felices de que seas parte de esta historia, que construimos entre todos: voluntarios, donantes, empresas, beneficiarios, empleados. Un trabajo en equipo, profesional, ordenado, con una meta común, con la empatía radical que nos hace ver en el otro a un aliado y nunca a un enemigo. Construir baños entre todos es el desafío de esta bella aventura. Para descubrir, en los pliegues de la acción, el sentido que hace bella la vida. Gracias por acompañarnos para hacer un país que nos incluya a todos.