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#PalabrasAbiertas: “Todo – Nada” por Juan Quelas

#PalabrasAbiertas: “Todo – Nada” por Juan Quelas

Cuando vamos a los barrios a hacer Medición de Resultados de nuestras intervenciones, hay una pregunta de respuesta libre, al final de la encuesta: “¿Qué es lo mejor de tener un baño dentro de tu casa?”. Invariablemente, las mujeres nos dicen: “Todo”.

Desde mi perspectiva, la palabra “todo” tiene un poder monumental. Sólo por referirme al siglo XX, Levinas, un filósofo judío tiene una obra llamada “Totalidad e infinito”. Balthasar, un teólogo católico, otra que se llama: “El todo en el fragmento”. Tanto la filosofía como la teología piensan las causas de las cosas. Ambas disciplinas, por tanto, abordan la dimensión del “todo”, al que nuestras mujeres se refieren con espontaneidad cuando les preguntamos por su baño.

¿Qué significa “todo”, en el lenguaje prístino de esas mujeres? Todo es todo: el baño es seguridad; privacidad; gestión de la menstruación; calor en invierno; fresco en el verano; ducha caliente; comodidad para hacer las necesidades; lugar para cepillarse los dientes; aliento para mejorar la vivienda; empoderamiento en torno a la habitabilidad de su casa; separación de ambientes en la vivienda; espacio para encerrarse a llorar cuando se sienten mal; lugar personal para estar a solas consigo mismas cuando se sienten abrumadas; placer de darse una ducha; comodidad para bañar a sus hijos. Cuando nos dicen que el baño es “todo”, no se trata de una simplificación de la respuesta. Se trata, más bien, de una amplificación de lo que intuitivamente tendemos a pensar: que un baño es sólo un baño.

Me impresiona que cuando hablo con otras personas, usan constantemente una muletilla: “nada”. Siempre quedo sorprendido que, incluso en ámbitos que han accedido a formación universitaria, parece estar de moda el adjetivo del nihilismo: nada. Y se construyen frases como esta: “Estuve en la fiesta y nada. Estuvo linda, pero nada. Fuimos con las chicas y nada”. ¿Qué fenómeno registra el lenguaje que se expresa en “nada”? ¿Qué percepción de lo real tiene alguien que, como muletilla verbal, dice “nada” en cada frase que articula? El contraste con la experiencia anterior es sideral y me lleva a pensar en el valor de las cosas, las realidades y las personas. El ser se expresa en el lenguaje, y la realidad está en el lenguaje. ¿Qué realidades muestran esos “todo” y “nada” dichos por diversas personas?

Que Módulo Sanitario es mucho más que un baño no es un mero eslogan: es la expresión en una fórmula de aquello que recogemos de las cientos de mujeres a quienes preguntamos qué significa un baño en sus vidas: “todo”.