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“Esto lo hacemos por Nati, Javier y por las 23 familias a las que les vamos a construir este fin de semana.”

“Esto lo hacemos por Nati, Javier y por las 23 familias a las que les vamos a construir este fin de semana.”

Cada construcción es posible gracias al gran trabajo que los Equipos de zona realizan en los barrios.

Durante aproximadamente 5 meses son los encargados de conocer nuevas familias y sus realidades, evaluar la problemática, asignar y hacer el seguimiento de pagos hasta que finalmente llega el día de la construcción.

Su compromiso y labor es crucial para el funcionamiento de toda la organización.

Compartimos las palabras de Pau y Lu quienes forman parte del Equipo de Zona Sur, en el barrio Luján, Florencio Varela. Nos cuentan de Natalia y Javier, una familia que a partir de este fin de semana va a tener un baño en condiciones dentro de su casa. 

“Recorremos el barrio en busca de conocer nuevas familias, nuevas personas que nos están esperando. Algunas aún no saben del proyecto pero, gracias a la ayuda de los vecinos que comentan incansablemente las situaciones de familiares y amigos para conseguir ayuda, terminamos encontrando. Uno de los pilares fundamentales de nuestras visitas a los barrios es el tomarnos el tiempo para escuchar las historias, la lucha constante de las familias: de dónde vienen y hacia dónde quieren ir.

En una de estas visitas conocimos a Natalia y a Javier. Antes de la pandemia alquilaban un departamento en Villa Urquiza, y ambos contaban con trabajos estables que les brindaban la seguridad de poder llegar a fin de mes. En el transcurso de la pandemia les sucedió lo que a muchos, ambos se quedaron sin su empleo. Al ya no contar con ese ingreso y dado que la búsqueda de trabajo por ese entonces era dificultosa, se vieron obligados a vender sus pertenencias y abandonar su hogar.

Fue así como llegaron al barrio de Luján, Florencio Varela. La mamá de Naty es vecina del barrio desde hace años, tiene su propio terreno y su casita ubicada en él. Naty y Javi estuvieron viviendo en una carpa en el fondo de su patio, a la intemperie, durante muchos meses. Sin baño, teniendo que pedir prestado.

Cuando la pandemia finalmente dio una tregua, y distintas fundaciones volvieron a caminar por los barrios, pudieron acceder a una vivienda. En el terreno en el que supo encontrarse la carpa que hizo de hogar, hoy se encuentra su casa: de madera, con techo, piso y paredes. La que resguarda sus cosas, protege a sus gatos y los abriga mientras duermen. Ahora nos toca a nosotros sumarles su baño y cocina. ¡Así que manos a la obra!

Ambos, como todas las familias, trabajaron fuertemente para cumplir con los requisitos para tener su baño y cocina integrado al hogar: limpiar el terreno, construir un pozo ciego y abonar un porcentaje del módulo sanitario.

Esto lo hacemos por Nati, Javier y por las 23 familias a las que les vamos a construir este fin de semana. Con la intención de poder ayudar a familias que quieren seguir progresando, a costa de su propia lucha diaria por conseguir lo suyo, para (re)construirse siempre ayudando también al que está al lado.

Historias como la de Naty y Javi nos hacen tomar perspectiva: valorar lo que tenemos, agradecer siempre y pensar… ¿Qué puedo hacer para ayudar?”.

“Esto lo hacemos por Nati, Javier y por las 23 familias a las que les vamos a construir este fin de semana. “

Palabras de agradecimiento de Naty

Estoy super agradecida porque no tenía ayuda de nadie. Desde Módulo se acercaron para construirme mi baño y cocina”.
“El baño es muy personal, de uno. Es tanta la necesidad porque uno no puede bañarse, cepillarse los dientes… es difícil. Estoy super agradecida con Módulo Sanitario. Espero que más familias se sumen y colaboren.”

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