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#PalabrasAbiertas: «viniste y no te fuiste más»

#PalabrasAbiertas: «viniste y no te fuiste más»

*Texto escrito por Nataly Muñoz, nueva voluntaria de Módulo Sanitario

Domingo 20:00 h | Segundo día y último de la construcción

Pola se acerca, me abraza y me dice: «viniste y no te fuiste más

En el momento, con el cansancio del cuerpo y la mente pensando en otras cosas, seguro sonreí y no dije nada muy profundo.

Hoy lo pienso y la respuesta es: ¡Sí!, ¿cómo me voy a ir?

¿Cómo hago para ignorar esta realidad que ya sabemos que es cruda? ¿Cómo ignorar saber que se inundan? ¿Cómo ignorar saber que Sofi podía caerse al pozo intentando ir al baño? ¿Cómo dejar de ver eso? ¿Cómo?

Algo tan naturalizado y a veces hasta llevado a las lejanas tierras de África para pensar que no nos toca, que estamos lejos para hacer algo, cuando un viaje en tren nos puede dejar en la puerta de lo que muchos llamarían miseria.

Domingo 19 h

Llego al comedor de Marta. Me ve, me sonríe y me dice que agarre pastafrola, que en la cocina hay más.

Domingo 18 h

Los minutos previos a la entrega del baño. Todos trabajando con un fin común: tenemos que dejarles el baño funcionando.

Minutos más tarde, entra Xiomara a su nuevo baño y dice emocionada, «Ay, qué lindo que quedó el baño«. Minutos antes, ella expectante por el resultado, les había dicho a mis compañeros que hoy iba a poder bañarse con agua caliente.

Ya habíamos pasado la hora límite, teníamos que volver al comedor con el resto de los voluntarios y, con el tiempo justo, logramos hacer lo posible para cumplir y dejarles el baño funcionando.

Quizá todo lo que dije no tiene mucho sentido y pueden parecer detalles al azar, no conté ninguna proeza. Pero, a veces, la gente dice o hace cosas que para muchas personas pasan desapercibidas, pero a otras les puede cambiar la vida.

Yo no sé si lo que he hecho antes generó un cambio significativo, pero lo que tiene de diferente Módulo es que ves materializado en un corto tiempo un cambio gigante.

Este fin de semana, en menos de 48 horas, vi a muchas personas poniendo el cuerpo, el alma diría, sacándose callos en las manos para conectar tubos caprichosos, martillando para colocar las maderas que harían el baño un lugar seguro.

Me quedo con todo eso. Con el cambio real, con lo material, con lo palpable, con los detalles.

Después de mi primera construcción, 29 familias son un poquito más felices. Y yo, un poquito más fuerte, más perseverante, más segura de que puedo hacer algo aún cuando sé que soy prescindible, aún cuando no sé usar una herramienta.

Todo esto para decir por qué no me voy más de Módulo Sanitario.

Nos vemos pronto.

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