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“No tener baño era como sentirte nada. Ahora somos gente de vuelta”.

Haydee, vecina del barrio Luján en Florencio Varela, fue quien pronunció esas palabras al ver su módulo sanitario finalizado.

Haydee vive con sus dos hijas de 3 y 22 años. Cada vez necesitaban ir al baño, lavarse las manos o ducharse, debían salir de su casa, caminar varios metros y pedir permiso en la casa de su hermana. Cuando ella no estaba, visitaban a un vecino que les prestaba el baño.

¿Te imaginás tener muchas ganas de ir al baño y tener que tocar puertas pidiendo prestado? Esa ya no es más la realidad de Haydee y sus hijas. De la mano de 65 voluntarios y voluntarias, realizamos la primera construcción del año en los barrios Ing. Allan, 12 de Julio y Luján de Florencio Varela.

En tan solo un fin de semana, la vida de 17 familias cambió para siempre. Ahora, solo deberán hacer unos pocos pazos dentro de su hogar para ingresar a su cocina y baño donde cuentan con agua caliente, ducha, inodoro con conexión cloacal y una conexión eléctrica segura.

Para Haydee y 16 familias más, tener un baño y cocina dentro del hogar no es solo más cómodo. Es la posibilidad de higienizarse, lavarse las manos y cepillarse los dientes al despertar y después de cada comida. Es poder lavar los alimentos, vajilla y la ropa todos los días. Es mejorar la calidad de vida, su autoestima y la seguridad de no tener que salir en el medio de la noche en busca de un baño. Es mucho más que un baño.

¿Querés conocer cómo es el proceso social previo a una construcción? Lee la siguiente nota.

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